domingo, 3 de marzo de 2019

Ese poderoso factor llamado voluntad

La voluntad es una fuerza que se puede desarrollar. 



¿Recuerdas el día que llegaste hasta la cima y te sentiste pleno? Esa cima pudo haber sido la de una pequeña colina en una excursión de fin de semana o un pico nevado en tus vacaciones, aprobar un examen, entregar a tiempo una tarea, superar una entrevista laboral, terminar un proyecto, cumplir una promesa, alcanzar un objetivo, concluir  una dieta, desarrollar una habilidad, lograr una certificación, etc. Llegaste y te sentiste en la cima.

¿Cómo ha influido tu voluntad en tus logros?, ¿En qué necesitas poner más voluntad?, ¿Cómo cambiaría tu vida si tuvieras más voluntad? 

Hay un componente común en todas nuestras experiencias de “llegar hasta la cima”: el ejercicio de nuestra voluntad. 


La voluntad se relaciona con nuestra capacidad de elegir y dirigir nuestras propias acciones, incluso enfrentando obstáculos nuestros o del entorno. En este sentido, en cada una de nuestras decisiones o acciones, se reflejan diferentes grados o intensidades de nuestra voluntad. 

El trabajo que hacemos para “llegar hasta la cima” desarrolla nuestras aptitudes y competencias, así como fortalece nuestra personalidad y le da sentido a segmentos de nuestro vivir. 


Cuando aplicamos toda nuestra voluntad a un objetivo, nos ponemos más cerca de lograrlo porque la voluntad actúa como una fuerza, esto es, como verdadera fuente de energía para realizar lo que nos proponemos. Con verdadera voluntad, los retos se hacen más fáciles o, por lo menos, más probables de ser resueltos. 


El ejercicio de nuestra voluntad nos brinda un sentimiento de autonomía, porque implica integrar nuestras intenciones, motivos y acciones, para “llegar hasta la cima”. 

Por ejemplo, hacer nuestras tareas oportunamente y no a última hora -sean trabajos académicos, pago de servicios públicos, facturas o créditos personales, informes laborales, etc.-, implica que integremos lo que queremos (ser oportunos), con nuestros motivos (estar tranquilos, hacer las cosas bien, sentirnos responsables) y nuestras acciones (hacer nuestras tareas, pagar, entregar los informes). 

Nuestra capacidad para integrar nuestras intenciones, motivos y acciones, es lo que nos permite “llegar hasta la cima” y sentirnos como personas autónomas, con las siguientes ventajas: 

  • Experimentamos lo que hacemos como algo más interesante y agradable. 
  • Resolvemos necesidades específicamente relacionadas con lo que hacemos. 
  • Fortalecemos nuestros intereses y nuestros valores. 
  • Consolidamos nuestro sentido de identidad y conciencia de nosotros mismos. 
  • Sentimos un afecto positivo, alegre y esperanzador. 

La voluntad consciente y oportunamente ejercida en nuestras decisiones o acciones, nos brinda ese sentido de autonomía que no nos pueden brindar los demás, porque es una experiencia que depende sólo de nosotros. Podemos encontrar en nuestro entorno cierta libertad para elegir y actuar, pero la experiencia íntima de autonomía depende de cómo actuemos nuestra voluntad. 


En algunos casos, la voluntad de nuestras decisiones o acciones será lo único que haga la diferencia respecto de otros y en nuestra propia vida. 

¡Nuestra voluntad nos hace más humanos! 

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sábado, 23 de febrero de 2019

La libertad

Una experiencia humana más acá de las ideologías. 


Una de las cosas más hermosas que distinguen a los niños es su creciente libertad: aprenden a caminar, hablar, dibujar, decir “No”, jugar en el parque y, con ello, aprenden a ser libres. 

(Apreciado lector: este post no contiene más imágenes porque nuestra plataforma está funcionando incorrectamente. Discúlpanos por publicar sólo texto)
¿Cómo fomentas tu libertad?, ¿Cómo usas tu libertad?, ¿Cómo puedes hacerte más libre de verdad? 

Todos hemos tenido experiencia de la libertad; en algunos momentos o situaciones nos hemos sentido más libres y en otros, menos libres. Pero, es innegable que “sabemos” cuándo nos sentimos libres y cuando no. 

El regalo de la libertad es algo que acompaña, de manera dosificada, nuestro proceso de crecimiento y desarrollo. A medida de que transcurre nuestra vida, experimentamos más libertad, tal vez, porque más la necesitamos. 


Las libertades que requiere un niño o un adolescente son distintas a las exigidas por el joven o el adulto, tanto en calidad como en cantidad. La vida nos ofrece una experiencia dinámica de la libertad, de manera proporcional a nuestra propia transformación. 

En la madurez o la vejez, con la disminución de algunas libertades físicas, se fortalece el sentido de la libertad de conciencia, emocional, intelectual y social: pasos que nos atrevimos a dar antes o caminos que no quisimos recorrer, podrían ya no sernos tan ajenos. 

El proceso humano parece muy cercano a la vivencia innegable de la libertad y de las condiciones sociales que sofocan o permiten florecer la libertad. No tenemos duda de que la libertad existe, nos es dada o nos es restringida. 


Incluso, muchas de las religiones o filosofías han concebido la vida como un proceso de liberación y también interpretan la muerte como un evento de libertad, de liberación, de trascendencia. 

No obstante, la reflexión humana no es consistente ni suficiente para reflejar nuestro sentido de la libertad. Hay posturas filosóficas o científicas que niegan la libertad humana, mientras que otras la afirman y defienden; en la controversia intelectual acerca de la existencia o no de la libertad, pareciera que se manifiesta la insuficiencia de nuestra lógica para abarcar aquello tan cercano e inmenso que llamamos libertad. 


Tal vez, ello suceda porque la libertad es una abstracción de la mente humana para referirnos a la experiencia concreta y momentánea de valernos por nosotros mismos. 

El concepto libertad pretende agrupar momentos tan distintos como servirnos nuestro propio refresco, aspirar el aroma del bosque, nadar en un río, reír sin vergüenza, conocer nuevos amigos, expresar nuestras opiniones, viajar, hacer cosas nuevas, elegir qué comer o a dónde ir. 


Nuestra experiencia nos informa de nuestra libertad, precisamente porque vivimos momentos específicos, con los cuales hemos construido la noción de “libertad”. Son momentos y vivencias íntimos, que ilustran un concepto, pero que son aún más valiosos que su definición porque la vida misma está compuesta de momentos y no, tanto, de abstracciones. 

En el arte de vivir, disfrutar y hacernos conscientes de nuestros momentos de libertad, fortalece nuestra autonomía y reinventa nuestra humanidad. 


Estos momentos de libertad, a veces surgidos de decirle "no" a lo que nos ata, esclaviza o limita, refuerzan nuestra autonomía y motivación. 

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sábado, 16 de febrero de 2019

El poderoso efecto de elegir lo tuyo

No renuncies a elegir. 


El movimiento se asocia con la libertad; por ejemplo, un bailarín dando un salto, como si estuviera suspendido en el aire, un paracaidista en caída libre, disfrutando el vértigo del viento contra su cara, una surfista deslizándose con elegancia y audacia entre el túnel de una ola. 


¿En qué asuntos o campos te gusta elegir?, ¿Qué te motiva verdaderamente?, ¿Qué te brinda libertad?

Somos seres vivos que nos podemos mover y esto es una de las características más evidentes del ejercicio de nuestra libertad. 


No sólo podemos movernos sino que podemos elegir la dirección de nuestro movimiento, lo cual se nos manifiesta como un sentido de autodirección y de autonomía. En la raíz de nuestra libertad, está, precisamente, este acto de elegir una alternativa entre otras posibles, de acuerdo con las circunstancias de nuestra situación particular. 

La antítesis de la libertad, es la sofocación del movimiento, es reducir las alternativas de movimiento y ese sentido de autodirección. Una persona en una celda, con un espacio reducido para moverse, tal vez atada a una silla o encadenada con grilletes, representa lo contrario de la libertad, en la medida de que muy poco puede moverse y tiene muy pocas opciones de elección. 


Los seres humanos nos movemos con nuestro cuerpo en este espacio tridimensional que constituye nuestra realidad exterior, mediante gestos, posturas y conductas. 


También nos movemos con nuestra mente en nuestra en realidad interior: pensamientos, sentimientos, emociones, fantasías y sueños, representan movimientos en nuestra realidad interior que son proyectados, generalmente, como movimientos hacia nuestra realidad exterior. 


Bien sea que se trate de movimientos físicos o movimientos mentales, con frecuencia se asocian con ideas, fantasías, deseos y aspiraciones, que también manifiestan nuestra capacidad de autodirección y de elección. 


Aún en situaciones de reclusión, de discapacidad física o de sedentarismo, podemos ejercer nuestra libertad, o nuestra lucha por la libertad, a través de la imaginación, la meditación, el lenguaje y el trabajo intelectual. Estos estados mentales nos pueden generar ese sentido de autodirección y autonomía, con un impacto muy significativo en nuestra motivación. 

El punto central de la motivación humana, está en nuestra capacidad para elegir nuestro movimiento, sea físico o mental.


Las investigaciones de Deci y Ryan, desde la década de los 80, han mostrado que la libertad de elegir se relaciona empíricamente con la motivación intrínseca para actuar, en cuanto confiere un sentido de auto dirección y autonomía, es decir, de libertad auténtica. 


Si queremos fortalecer la motivación intrínseca en el aprendizaje, el trabajo y la convivencia, por parte de nuestros hijos, estudiantes o colaboradores, tenemos que fomentar espacios de elección consciente y libre, donde todos puedan abrazar significados coherentes con sus propias metas y valores. 


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sábado, 9 de febrero de 2019

¿Cómo es un ambiente favorable para aprender?

Mantener el maravilloso impulso por aprender. 


“Absorben todo como una esponja” es la expresión que utilizamos para describir el aprendizaje en los niños pequeños y en los cachorros. Si eres padre o madre, docente o entrenador, sin duda, sabes que la capacidad de aprender es innata y es una de las características de la motivación auténtica. 



¿Cuál ha sido tu mejor experiencia de aprendizaje?, ¿En qué ocasión has tenido que esforzarte por aprender?, ¿Qué estás aprendiendo actualmente? 

Y aunque no tengas hijos, estudiantes ni aprendices, sabes que aprender es una de las experiencias más satisfactorias que podemos vivir: aprender un idioma extranjero, a conducir un vehículo, a dominar las funciones de nuestro Smartphone, un videojuego, a escribir, a expresarnos en público, un deporte, minucias legales, historia, los secretos del cerebro, jardinería, cultivos hidropónicos, un arte o un oficio. 

El reto de aprender cualquier cosa es algo que le da sentido a nuestro vivir y hace parte de todos los procesos de crecimiento y desarrollo humano. 


Nuestra existencia sería impensable si nuestros ancestros, aún remontándonos millones de años, no hubieran tenido la capacidad de aprender en su interacción con el ambiente y con otros seres vivos; pero tampoco estaríamos aquí reflexionando sobre el aprender si no hubiéramos hecho gala de nuestra propia capacidad para hacerlo. 

Aunque aprender sea una experiencia reconfortante, no está exento de obstáculos, sacrificio y sufrimiento, en algunos casos, porque en la naturaleza de todo aprendizaje está el cambio de conducta y sabemos que cambiar no siempre es fácil. 


La paradoja de nuestra era es que algunos padres novatos, educadores, y ciertos profesionales de la salud, subrayan más las supuestas dificultades de aprendizaje en niños y jóvenes, con ritmos o estilos diferentes, que su capacidad innata de aprender. 

Puede explicarse este énfasis en la adopción precipitada de conceptos de la ciencia y en el deseo de definir prematuramente lo que sucede con los individuos que manifiestan más marcadamente las naturales dificultades en el aprender. 


La investigación de los últimos 20 años ha puesto en evidencia que si algo, de verdad, puede afectar la innata capacidad para aprender de las personas, es el ambiente excesivamente controlador o el desconocimiento de las necesidades psicológicas de los aprendices. 

Contrario a lo anterior, los ambientes flexibles que estimulan el uso responsable de la libertad, se tornan en ambientes muy favorables para el aprendizaje, cognitivo, emocional y social. Igual sucede con los adultos que atienden las necesidades psicológicas de autonomía, competencia y relación de sus aprendices. 


Todo ello aplica en el entorno de la familia, la escuela y la empresa, cuando entendemos que nuestro primer deber es mantener activo ese innato impulso por aprender, en nosotros mismos y en los demás. 

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viernes, 8 de febrero de 2019

¡Vive Tu Proyecto! Nuestro blog ha sido premiado

Un premio que reconoce el valor de todos nuestros visitantes.


¿A quién no le gusta el reconocimiento social, las recompensas y los premios obtenidos? Cuando premian nuestro esfuerzo, se activa en nosotros el circuito de recompensa en nuestro cerebro y se liberan neurotransmisores y otras moléculas que nos hacen sentir dichosos.


Les comparto con mucha satisfacción que la organización Premios Blogdeldía, una de las más importantes en la blogosfera, ha reconocido el significado de nuestra temática y de la comunidad de visitantes, pequeña pero inmensamente valiosa.

El reconocimiento que nos ha hecho Premios Blogdeldía consiste en brindarnos un lugar de privilegio en su página oficial, donde se publica una entrevista al creador de Proyecto de Vida y Otros Proyectos Personales.

En realidad, debemos aceptar que este reconocimiento es hacia quienes son nuestra razón de ser: cada uno de nuestros visitantes, que a diario luchan por sacar adelante sus proyectos personales, superando toda clase de obstáculos y mostrando lo mejor del ser humano.

Agradecemos este gesto generoso de Premios Blogdeldía y apoyamos su labor de promover y dignificar nuestras publicaciones. ¡Mil gracias!

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sábado, 2 de febrero de 2019

¿Desafíos? No hay nada qué temer

Crecemos en proporción a nuestros desafíos. 


El Super Bowl define el campeón anual de la Liga de Futbol Americano (NLF); es uno de los desafíos deportivos que mueve más espectadores en el mundo y billones de dólares. En la versión 2019, Los Angeles Rams desafían a los New England Patriots, en un juego que será emocionante. 


¿Cuáles desafíos estás enfrentando?, ¿Cuáles desafíos ya superaste con éxito?, ¿Cuál es el desafío que más te ha hecho crecer? 

Es natural que las personas, o los grupos, experimentemos cierta tensión ante las circunstancias del ambiente; nuestros recursos, habilidades y capacidades, en un momento dado, pueden ser insuficientes para las condiciones del entorno, los cambios o los peligros. 


Sin embargo, somos el resultado de un proceso evolutivo de millones de años, que nos ha dotado de las competencias para relacionarnos eficazmente con nuestro medio, aprender y crecer. 

Nuestra ventaja evolutiva puede manifestarse como una creciente capacidad para vivir nuevos desafíos, la que asusta a los padres cuando su pequeño hace cosas peligrosas en el parque o cuando el adolescente se expone a situaciones de riesgo, sin evaluar las potenciales consecuencias. 


Esta capacidad para aceptar, manejar y buscar nuevos desafíos, sin duda ha sido un factor muy importante en nuestra cultura: las artes, la filosofía, las ciencias, la tecnología y las diferentes disciplinas se han desarrollado gracias a la determinación de muchas personas para asumir los desafíos de su vida. 

De manera específica, el juego es una actividad que facilita la socialización, el aprendizaje, el desarrollo intelectual y emocional, porque genera constantes desafíos para las capacidades individuales y colectivas. 


Sin esos desafíos, tendríamos una capacidad mucho menor para adaptarnos al ambiente y para hacernos mejores en el arte de vivir. 

El deseo de buscar y enfrentar nuevos desafíos, aquéllos que nos exigen lo mejor de nosotros mismos, porque superan nuestras capacidades y nos sacan de nuestra zona de confort, es una tendencia natural en todos nosotros. 


Frente a las dificultades y los obstáculos:
1) Identifiquemos los desafíos que ya hemos superado con éxito (llenémonos de confianza).
2) Distingamos aquellos desafíos que nos invitan a crecer y a desarrollar nuestras habilidades (cultivemos nuestra esperanza). 

Estos últimos, son un regalo y un sazonador de la vida, para hacerla más sabrosa, si los acogemos con serenidad y autodeterminación. 

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sábado, 26 de enero de 2019

¿La curiosidad mató al gato?

El papel de la curiosidad en la autodeterminación. 


No puedes escapar fácilmente a la mirada curiosa de un bebé o al juego de un cachorro adorable. 


¿De qué sientes curiosidad?, ¿Cuál es el papel de la curiosidad en tu vida?, ¿Cómo cultivas tu curiosidad? 

La curiosidad es una disposición natural (K. Lorenz), compartida por animales no especializados que, como nosotros, tienen que adaptarse a una amplia variedad de condiciones ambientales; es disposición a conocer el entorno y vivir nuevas experiencias (Galimberti, 2002), probablemente orientada a encontrar condiciones favorables para la supervivencia. Se manifiesta como atención enfocada en objetos interesantes, llamativos o novedosos, a través del observar, oler, tocar, manipular o probar, tendientes a obtener información del mundo circundante. 


Desde este punto de vista, la curiosidad consiste en una exploración sensorial y una actividad motora (APA, 2010), puesto que tenemos acceso a las propiedades del mundo exterior a través de los órganos de los sentidos y de la actividad y el movimiento. 


En cuanto es una disposición natural, la conducta curiosa es autotélica porque resulta satisfactoria y conlleva sus propias recompensas; se desencadena o se mantiene por el propio placer que produce, sin necesidad de otros satisfactores ni recompensas externas (Cosacov, 2007). 


La conducta curiosa es muy evidente en la infancia, la niñez y la juventud, sobre todo en la manipulación de los objetos, la exploración del entorno material y conceptual, el juego y las preguntas. No obstante, la curiosidad puede perdurar durante toda la vida como deseo de conocer, aprender, viajar, descubrir, inventar e investigar. 


Desde el punto de vista educativo, la curiosidad puede ser estimulada y catalizada, con adecuadas dosis de reto, de desafío. Sin embargo, la curiosidad también puede ser sofocada por ciertas condiciones ambientales, culturales o educativas (Ryan & Deci, 2000). 

En todo caso, la curiosidad puede ser un motivo importante para construir y vivir nuestro propio proyecto de vida. 

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sábado, 19 de enero de 2019

Tu visión puede hacer la diferencia

¿Cómo optimizar tus aprendizajes y tu desempeño? 


Una atleta olímpica se concentra en el salto que hará unos segundos después. En este breve lapso de tiempo imagina su posición de arranque, su carrera y su salto, regula su respiración, siente la fuerza en sus piernas y el impulso en cada pisada; escucha en su mente las instrucciones de su entrenadora y se ve a sí misma realizando la secuencia de posiciones técnicas en las que consiste su salto y que ha repetido una y otra vez. 


¿Qué haces cuando enfrentas un desafío?, ¿Cómo te preparas para las actividades críticas?, ¡cómo aprovechas tu imaginación en los retos? 

Esos segundos de concentración y lo que sigue, determinan el éxito de su salto; sabe que este momento previo de verse saltando con toda la técnica es esencial para su buen desempeño. 

La visualización es una técnica que optimiza los aprendizajes previos, facilitando el desempeño de las actividades motrices, porque enfoca los sentidos y el pensamiento en la acción necesaria. 


Igualmente, la visualización puede integrar, en algunos casos, las condiciones biológicas, los aspectos psicológicos y el entorno social inmediato, de quien actúa. En el ejemplo de la atleta, esta integración se refiere a visualizar con los ojos de su imaginación, todo su cuerpo, su estado de salud, su autocontrol, sus conocimientos, sus emociones, sus movimientos y los aplausos del público presente. 

La visión integrada de todos los aspectos involucrados en un buen desempeño, se enfoca en las capacidades y habilidades presentes, pero también hace uso de la anticipación, gracias a las propiedades predictoras del funcionamiento cerebral. 


Sucede en el atletismo y todos los deportes; también puede suceder en tus proyectos personales y tu proyecto de vida. 

Si quieres sacarle provecho a la visualización (la técnica) y a la visión (el producto de aplicar la técnica), para mejorar tu desempeño y superar los retos inmediatos, te sugiero tener en cuenta estas consideraciones: 

1. Parte de tus aprendizajes previos. 
2. Enfoca el presente. 
3. “Escucha” lo que tu cuerpo te dice. 
4. Controla tus emociones. 
5. Visualiza la secuencia de tus acciones. 


Por ejemplo, si tu reto inmediato es presentar una entrevista de trabajo o de ingreso a la universidad, (1) identifica una o dos cosas que tú ya conoces o sabes hacer y que son importantes para tu aspiración, (2) repasa tus fortalezas actuales, (3) imagina los gestos y la postura que debes adoptar, (4) así como la tranquilidad, seguridad y empatía que te debe acompañar; por último, (5) visualízate, caminando con aplomo, saludando al entrevistador, escuchando sus instrucciones, sentándote con calma, mirando a la cara, sonriendo amablemente y hablando con serenidad. 


Una visión integrada puede ayudarte en muchas esferas de tu desempeño y de tu actividad social; personalmente, creo que este es el valor de la visión aplicada a las tareas del presente. 

La visión a largo plazo, como un componente de la estrategia organizacional es otra cosa; con frecuencia se expresa de manera abstracta, impersonal y retórica. Una visión así, es de dudosa efectividad, máxime en un contexto dinámico y de cambios acelerados. 

Si quieres que tu visión de futuro sea útil, asegúrate de que cada una de las personas involucradas la experimenten vívidamente.

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domingo, 13 de enero de 2019

Abraza tu misión personal

La misión personal no es la llave del éxito ni de la felicidad. 


Una declaración escrita de la Misión está exhibida en la página web de muchos negocios y en las paredes de las empresas que tienen una sede física abierta al público. 

¿Cuáles son tus fortalezas?, ¿Qué valoras en tu vida?, ¿Cuáles son tus criterios para decidir? 

La Misión, inicialmente un concepto asociado a la expansión de las iglesias, fue adoptada por la estrategia militar y, posteriormente, por la literatura gerencial, en el movimiento de la calidad total. Definir la Misión tiene el significado de enviar, mandar o destinar personas para cumplir con un objetivo importante o hacer una contribución significativa. 


Por ejemplo, “cuidar las fronteras”, “mantener la paz”, “ganar la guerra”, “desembarcar en Normandía”, requieren misiones en lo militar. “Empoderar a cada persona”, “hacer del trabajo algo más simple y productivo”, “construir, mover, impulsar y curar el mundo”, son extractos de misiones convocadas por algunas empresas globales. 

El significado original de misión, el encargo que alguien debe cumplir, se ha transformado en una generalización que pretende definir “aquello que hacemos” (léase, “debemos hacer”) en una organización o en nuestra propia vida personal. Como si las empresas recibieran una orden de los fundadores o de la sociedad, que las obliga a cumplir con eso; como si las personas también recibiéramos una tarea que define nuestras vidas. 

Un encargo de por vida es una noción abstracta que debe ser reinterpretada en el contexto cambiante del mundo, de las organizaciones y la interacción grupal. En lo individual, la Misión personal no existe como encargo (o destino) para toda la vida, pero sí tiene un valor en cuanto puede ser comprendida como un foco para la toma de decisiones particulares, en el día a día. 


Por ejemplo, si una persona define que su Misión es “ser feliz”, “fluir por la vida”, "comer saludable" o “ayudar a los demás”, necesitará definir cómo va a lograrla cada día y en cada circunstancia concreta. No es una pérdida de tiempo que haya definido su Misión porque le sirve como criterio de referencia para las decisiones cotidianas. 


En todo caso, la Misión es un producto del proceso de toma de decisiones, tanto a nivel organizacional como individual; esto significa que si queremos adoptar una Misión para nuestra vida, debemos aceptar que estamos descartando algunas opciones diferentes o contrarias. La Misión, vista así, es una limitación o una restricción que nos imponemos voluntariamente. 


Si queremos definir nuestra Misión personal, nos conviene hacerlo con base en nuestros valores, intereses y competencias; a través de éstos, podemos formular una Misión que nos guste cumplir y que disfrutemos, aún en los momentos difíciles. Si logramos definirla así, estaremos conectando nuestra Misión con nuestra motivación intrínseca

Sin embargo, en muchas ocasiones, lo que debemos hacer no es sólo lo que disfrutamos sino lo que “nos toca hacer”, debido a las circunstancias en las que nos encontramos, las negligencias de los demás o las limitaciones, propias y ajenas. Siempre hay algo doloroso en el cumplimiento de una Misión, particularmente cuando queremos asumir la vida con integridad y coherencia. 


Abracemos nuestra Misión personal con valentía. Hagámoslo sin sacrificar nuestra conciencia del “aquí y del ahora” y la apertura plena a lo que la vida nos dice, nos brinda y nos exige

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sábado, 5 de enero de 2019

¿Tienen sentido el aburrimiento, la frustración o el dolor?

Tips para vivir con sentido este año. 


Hay una historia muy bella: 

“Desde la distancia, alguien observaba a un joven que se agachaba y saltaba; lo hacía muchas veces y sin detenerse. La persona que observaba se acercó y pudo darse cuenta que el joven en realidad recogía algo en la playa y lo lanzaba al mar; con mucha curiosidad, se acercó aún más y se dio cuenta que lanzaba una estrella de mar. Sorprendido por la dedicación del joven, le preguntó: “Si hay millares de estrellas de mar sobre la playa, ¿Qué sentido tiene que salves unas cuantas?”. El joven sin inmutarse, volvió a agacharse, tomó otra estrella de mar y la lanzó mar adentro, lo más lejos que pudo; sonriendo, miró al observador y le contestó: “Para ella, tuvo sentido…”, y siguió con su labor.” 


¿Qué cosas no tienen sentido en tu vida?, ¿Qué tiene sentido para ti?, ¿Cómo das sentido a tu vida? 

La mayoría de los seres humanos podemos soportar el aburrimiento, la frustración, la monotonía o el dolor, siempre y cuando sean ocasionales; sin embargo, nos pueden resultar insoportables cuando tales sentimientos son muy fuertes o los experimentamos repetidamente y por largo tiempo. 


En estos casos, puede ser que nos preguntemos por el sentido de lo que nos sucede; la pregunta puede llegar a ser tan intensa que encontrarle una respuesta, puede ser nuestra tarea existencial más importante. 

Cuando encontramos el sentido de una experiencia podemos encontrar alivio para nuestras penas y llenarnos de energía para afrontar las circunstancias de un modo más eficaz. 


A veces, somos muy buenos consejeros de otras personas, animándolas a encontrar el sentido de sus obstáculos y problemas, con el argumento de que tales cosas “suceden” por algo o para algo. Pero no siempre nos resulta fácil encontrar el sentido de las pruebas que afrontamos en nuestro vivir; más aún, nos resulta muy difícil encontrar el sentido de las carencias, dificultades e incertidumbres que afrontamos. 


No obstante, nos interesamos por hallar el sentido de las situaciones que vivimos e, incluso, de nuestra vida. Tal vez, nos anima la esperanza de encontrar algo de motivación para poder superar los momentos más difíciles. 


Sin embargo, encontrar el sentido de los acontecimientos o de la vida no es algo natural. A lo largo de la historia humana muchos se han preguntado por el sentido de la existencia y, al día de hoy, no hay un consenso acerca de una respuesta que satisfaga a todos. 

No es natural, porque una pregunta por el sentido de la vida empaqueta las más variadas experiencias y circunstancias de nuestra vida en un concepto abstracto: “la vida”, muy distante de la naturaleza sensorial, emocional y vivencial de nuestra experiencia cotidiana. 

¿Cómo podemos encontrar el sentido a nuestra vida? 


Como no es fácil ni natural encontrar el sentido de la vida, debemos asumir la pregunta por el sentido de nuestras circunstancias y de nuestra vida, no haciendo un ejercicio “filosófico” sino de otra manera: 

Seamos concretos 


No nos hagamos preguntas generales que sólo admiten respuestas generales; más bien identifiquemos las circunstancias “objetivas” de tiempo, modo y lugar, cuando estemos atravesando momentos de aburrimiento, frustración, monotonía o dolor. 


Preguntémonos: 

¿Cómo nos sentimos?, ¿Qué estamos pensando?, ¿Cómo actuamos o reaccionamos?, ¿En qué momento(s) y lugar(es) nos sentimos así?, ¿Qué está sucediendo con nosotros?, ¿Qué está sucediendo “afuera”? 

Para no ahogarnos en nuestros sentimientos, describamos las circunstancias que estamos viviendo, de tal manera que un observador externo pudiera estar de acuerdo con nuestra descripción. 

Seamos responsables 


No le pidamos a la vida ni a un tercero que nos responda la pregunta por el sentido de nuestra vida; al contrario, asumamos que las diferentes situaciones por las que atravesamos pueden ser muy problemáticas y que la vida, más que respuestas, nos formula interrogantes. 


Con nuestra descripción de lo que estamos viviendo, de acuerdo con las preguntas de más arriba, demos un paso más y preguntémonos: 

¿Qué retos debo superar?, ¿Qué oportunidades se me presentan?, ¿En qué debo mejorar?, ¿Qué puedo aprender respecto de mi autonomía, competencias y relaciones?, ¿Qué necesitan de mí? 

Interpretar nuestras circunstancias y darnos nuestras propias respuestas es responder por nosotros mismos a los interrogantes que la vida nos brinda. 

Si dotamos de sentido cada uno de los momentos más difíciles e inciertos de nuestro vivir, es muy probable que descubramos una fuente de auténtica motivación y autodeterminación. 


Tal vez, así, esos sentimientos de incertidumbre, aburrimiento, frustración, monotonía o dolor, sean más llevaderos y, quizás, nos conduzcan a ser mejores y a descubrir nuevas y esperanzadoras realidades. 

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