sábado, 30 de mayo de 2020

Colaboración entre inteligencia humana y artificial

Las características sobresalientes de Carolina. 


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Carolina se dio cuenta del peligro, a pesar de que estaba a 10.760 kilómetros de distancia. 

¿Cómo te mantienes alerta?, ¿Cómo colaboras con otros?, ¿Cómo usas la tecnología? 

En la medianoche del 30 de diciembre, algo cálida para el clima habitual en Toronto, Kamran envió una alerta a todos sus clientes por el brote de una rara neumonía en Wuhan. Con su equipo de científicos estuvo analizando varios días, el peligro de infección. 

Carolina, la más joven del equipo, les avisó que el riesgo de exposición al virus infeccioso en varias ciudades era muy alto. Ella es la encargada de vigilar todo lo que está sucediendo en el mundo; monitorea muchas fuentes de información y entrega varios reportes al día. 

Los científicos de BlueDot trabajan intensamente en la detección temprana de infecciones potencialmente causadas por más de 150 patógenos, con el propósito de difundir su conocimiento más rápido que la propagación de las enfermedades. 

El equipo de BlueDot fue uno de los primeros, más rápido que el gobierno chino y la Organización Mundial de la Salud, en alertar al mundo sobre el peligro de propagación de la nueva neumonía. También, publicó el primer artículo científico sobre el potencial de diseminación internacional de la enfermedad a través de viajes aéreos comerciales si el brote continuaba, como en efecto sucedió. 

BlueDot atribuye su éxito a más de 40 profesionales de la salud, ingenieros, científicos de datos y desarrolladores de software, trabajando conjuntamente con Carolina, cuyo nombre en germánico significa inteligente. 

Carolina no es la jefe del equipo pero, por sus características sobresalientes, es capaz de monitorear más de cien mil fuentes de información en el mundo, en 65 idiomas, trabajando 24 horas los 7 días de la semana. De hecho, mientras los demás expertos se concentran en comprender la dispersión e impacto de la Covid-19, Carolina se mantiene vigilando posibles brotes de otras infecciones. 

Kamran pudo enviar la temprana alerta a sus clientes gracias a la colaboración entre su equipo científico y Carolina. Este es un buen ejemplo de la fructífera colaboración entre inteligencia humana e inteligencia artificial. 

“No usamos la inteligencia artificial para remplazar la inteligencia humana; básicamente la utilizamos para encontrar las agujas en el pajar y presentarlas a nuestro equipo”, dijo Kamran en una reciente entrevista. 

Carolina está entrenada “para procesar grandes cantidades de datos, de la misma manera que lo haría un experto humano”, pero puede trabajar a escala mundial y con una velocidad de procesamiento de datos muy superior, lo que facilita el análisis científico de Kamran y sus colegas. 

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Con información de https://bluedot.global/ y otras fuentes peridísticas. 

El artículo científico de BlueDot está publicado en Bogoch, I. I., Watts, A., Thomas-Bachli, A., Huber, C., Kraemer, M., & Khan, K. (2020). Pneumonia of unknown aetiology in Wuhan, China: potential for international spread via commercial air travel. Journal of travel medicine, 27(2), taaa008. https://doi.org/10.1093/jtm/taaa008

sábado, 23 de mayo de 2020

Un nuevo nombre para la esperanza y el bienestar

Reflexión sobre la vida y la muerte. 


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Osiris, hijo incestuoso del Cielo y la Tierra, inventó la agricultura en el Antiguo Egipto y su reinado fue muy beneficioso y civilizador. Murió asesinado en el río Nilo y, a pesar de que su cadáver fue desmembrado, volvió a la vida gracias al poder mágico de sus hermanas. Así conquistó los mundos del Más Allá y del Más Acá. 

¿Cómo vives?, ¿Qué haces ante la amenaza de la muerte?, ¿Cómo te recuperas? 

Osiris vivió, murió y resucitó. 

Las deidades de Vida-Muerte-Resurrección son comunes en muchos mitos y religiones. Hoy podemos decir, que este ciclo de vida y muerte es un arquetipo con el que buscamos comprender nuestras experiencias vitales y los fenómenos naturales y sociales más significativos. 

Justamente, la pandemia nos ha puesto cara a cara con la muerte: su cercanía e inminencia, nos insiste, una y otra vez, que los seres humanos somos mezquinos y mortales, por si alguna vez lo habíamos olvidado. 

Pero, también, con la pandemia han resurgido algunos de los valores más preciados de nuestra sociedad: la generosidad y la entrega, incluso hasta el sacrificio. ¡Así se están forjando héroes todos los días! 

Comprendernos de cara a la vida y a la muerte, nos ayuda a reflexionar acerca de nosotros mismos y de las muchas formas en que estamos dándonos vida y matándonos todos los días. Ojalá está reflexión inesperada nos ayude a enfocarnos en conductas y estilos de vida que realmente sean provechosos para la vida nuestra y de los demás. 

De ahora en adelante, muy probablemente, nuestro proyecto de vida y todos nuestros proyectos personales o colectivos, estarán marcados por la vida-muerte-resurrección. 

Nuestra vida está fundada en las diferencias 


Nacimos para vivir. Somos únicos e irrepetibles; nacemos, vivimos y morimos en circunstancias muy diferentes; tenemos distintas personalidades; nos animan sueños, deseos y motivos diversos. 

No obstante, sobre el derecho a reconocernos distintos a todos los demás, hemos construido una sociedad desigual atravesada mortalmente por la exclusión, la inequidad y la intolerancia. Fenómenos como falta de oportunidades, la xenofobia y toda clase de fobias, la discriminación y la creciente brecha entre ricos y pobres, son manifestaciones de una injusticia generalizada. 

Nuestra muerte está acelerada por la corrupción 


Vivimos para morir. La muerte, tal vez, la única realidad de la cual podemos tener certeza, hace parte del ciclo de la vida; somos portadores de la riqueza evolutiva de nuestros antepasados. 

Sin embargo, hemos construido una sociedad al servicio de la muerte, capaz de corromper la vida de muchos por el desmesurado afán de poseerlo todo y la legitimación de las peores desigualdades. La prevalencia de los intereses individuales sobre el bien común es el denominador de todas las formas de corrupción de nuestra vida, desde las más veniales hasta las más graves. 

La corrupción aumenta las desigualdades, distorsiona la verdad, mata a millones en el mundo entero y destruye nuestro planeta a pasos agigantados. El daño que le propinamos diariamente a nuestro planeta, sugiere nuestra propia extinción. 

Nuestra resurrección está condicionada por la solidaridad 


Morimos para vivir. El instinto de supervivencia y procreación se manifiesta a toda hora; con nuestras acciones y relaciones transmitimos lo que somos, a los demás. No obstante, “polvo somos y en polvo nos hemos de convertir”, de manera que mañana sólo seremos el producto de un cuerpo descompuesto, abono para la tierra. 

Y, tal vez por esto mismo, la pandemia ha vuelto a poner en el radar de nuestra sociedad la necesidad de reconstruir nuestra sociedad, es decir, la política, la economía y la cultura, sobre la base de la solidaridad en todas nuestras actuaciones. Numerosos ejemplos de solidaridad en nuestros vecinos y en desconocidos, son motivos suficientes para tener la esperanza de un futuro mejor. 

La humanidad no ha parado en realidad. La ciencia está buscando solidariamente garantizar la vida y proteger nuestro planeta, la globalización nos está haciendo partícipes de una gran tragedia y de una maravillosa oportunidad de mejora, a la vez, y la transformación digital está construyendo nuevos horizontes compartidos para el bienestar del ser humano. 

En resumen, nuestro proyecto de vida y todos nuestros proyectos personales o colectivos, de ahora en adelante, deberán ayudar a construir familias, comunidades y sociedades más educadas, más incluyentes y más cuidadosas del bien común; en una palabra, más solidarias. 

Al fin y al cabo, si las cosas siguieran como venían, estaríamos viviendo y, tal vez, muriendo en un entorno con graves problemas como la desinformación, la desigualdad, la corrupción y el daño ambiental. 

El nuevo nombre de la esperanza y del bienestar es la solidaridad. La pandemia no habrá sido una lucha en vano si somos capaces de aprender la lección de la solidaridad, aún hasta el sacrificio, por el bien de todos. 

Cada uno de nosotros está llamado a contribuir a la resurrección de la humanidad. 

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domingo, 17 de mayo de 2020

Un sueño hecho realidad

La neuropsicología al servicio de nuestros proyectos. 



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¡Que nuestros sueños se hagan realidad! Salir de la crisis con las pilas recargadas para lograr los objetivos que de verdad importan. 

¿Qué sueños tienes?, ¿qué estás haciendo para lograrlos?, ¿Qué te enseña la ciencia y tu experiencia? 

Hubo un tiempo en que los afortunados podían encontrar una botella encantada con un genio dispuesto a concederles tres deseos en agradecimiento a su libertad. 

Pero los tiempos han cambiado, escasean las lámparas maravillosas y los genios han desaparecido; ahora, nos toca hacernos cargo de nuestros propios deseos y trabajar para hacer realidad nuestros sueños. 

No se trata de nada mágico ni misterioso, sino de hacer que nuestra experiencia y la ciencia trabajen en la misma dirección. 

Una veintena de países están trabajando intensamente para encontrar una vacuna contra el SARS-CoV-2, el virus del Covid-19 y, aunque “el proceso de desarrollo, prueba y autorización de una vacuna está diseñado para ser lento, deliberativo, revisado por pares, reflexivo y basado en evidencia para que no haya errores”, algunos laboratorios ya están en las pruebas clínicas. 

Para dar con una buena vacuna, los científicos también están aplicando lo que la ciencia y la experiencia les ha enseñado acerca de cómo lograr que sus sueños se hagan realidad. 

Para ilustrarlo vamos a tomar el ejemplo de Li Ying, una de las investigadoras más jóvenes del Instituto de Biotecnología de Beijing, en China. 

Li Ying hace lidera el equipo de investigación básica en el laboratorio para identificar los antígenos adecuados que puedan inducir una inmunidad efectiva del organismo contra el coronavirus. Ella trabaja en la primera de las seis etapas para la comercialización de la vacuna y sabe que las sucesivas pruebas clínicas les brindarán información valiosa para mejorar los antígenos. 

Con la paciencia de los buenos investigadores, Li Ying sabe que el mejor camino para llegar a un buen resultado es repetir varias veces el ciclo de mejoramiento continuo que consiste en planear, hacer lo que se ha planeado, verificar que los resultados se estén logrando y realizar los cambios que sean necesarios, tantas veces como se requiera. 

Si los científicos, con todo su conocimiento y experiencia, siguen el ciclo de mejoramiento continuo, también es muy provechoso para todos nosotros cuando tenemos el reto de lograr que nuestros sueños se hagan realidad. 

Nos pusimos en la tarea de entrevistar a Li Ying para que nos contara cómo una mujer tan joven había llegado a uno de los laboratorios más avanzados del mundo, con la intención de aprender a aplicar su metodología de mejoramiento continuo en el logro de nuestros objetivos personales, familiares y empresariales. Esto fue lo que nos dijo: 

“Yo estudié microbiología en Shandong University, tal vez, porque siempre me gustó la naturaleza y cuando cumplí ocho años, mis padres me regalaron un microscopio.
Mi Maestro y mis padres, desde muy pequeña, me formaron con la idea de que yo podría lograr cualquier objetivo que me propusiera siempre y cuando lo anhelara profundamente, escogiera el momento indicado y lo definiera de manera precisa. 

Practicante 

Cuando inicié la Maestría, la Universidad publicó una lista de las empresas que estaban buscando practicantes; aunque disponía de muy pocas horas a la semana, me postulé porque era una muy buena oportunidad para mí.
Cuando estaba en el colegio, siempre iba a jugar o hacer gimnasia a Mnghe Park que queda muy cerca del Instituto de Biotecnología, de manera que era una institución muy familiar para mí. Por eso, no lo dudé ni un instante. 

Planear  


Tenía buenos motivos para trabajar en uno de los mejores laboratorios de China, estaba iniciando mi Maestría y cumplía con el perfil y la disponibilidad mínima. He aprendido que cualquier objetivo que nos propongamos lo podemos lograr si lo queremos fervientemente, nos lo proponemos en el momento oportuno y lo definimos claramente.
Esa tarde, le señalé la convocatoria que estaba en la cartelera a mi amiga Xiaoyan mientras le decía: “Voy a presentarme mañana como practicante porque ahí voy a trabajar cuando termine la Maestría”. 

Objetivo  


De manera que ya, en ese momento, tenía un buen objetivo claramente definido porque era “medible” (si firmaba los contratos, primero de practicante y, después, el de investigadora de planta), era ambicioso para mí (me encantaría ingresar al Instituto), pero también muy realista (había una convocatoria y yo cumplía los requisitos), estaba definido en el tiempo (decidí presentarme al día siguiente y estaba convencida que luego de dos años, firmaría como investigadora) y, finalmente, era muy específico (trabajar en el Instituto de Biotecnología). 

Hacer  


De ahí en adelante, lo que hice fue presentarme para el proceso de selección de practicantes y, cuando ya fui admitida, cumplir con mis tareas y mis obligaciones. Afortunadamente las cosas salieron muy bien y, cuando terminé mi Maestría, mi jefe me ofreció un contrato como Investigadora Junior.
En los tres proyectos que participé como practicante, aproveché el entrenamiento que me brindaron y leí muchísimo para estar un paso delante de mis deberes; de hecho siempre me sentí bien preparada y con las competencias necesarias, a medida que la exigencia iba aumentando.
Por supuesto, no todo dependía de mí porque, afortunadamente, el instituto siempre nos brindó los recursos necesarios y respetó los tiempos de investigación.
No te voy a decir que haya sido fácil, porque sí hubo momentos muy críticos y mucho trabajo, sobre todo en tiempo de exámenes, que estuve a punto de renunciar; pero, igualmente, también hubo momentos muy satisfactorios y, en general, disfruté mucho esa práctica.
Mi sueño se ha hecho realidad porque asumí la responsabilidad de hacer lo que me había propuesto en mi plan, es decir, mejoré mis competencias para estar a la altura de los retos, aproveché el tiempo y los recursos disponibles, disfruté el proceso para llegar hasta acá y pude lidiar con la frustración pasajera. 

Verificar  


Una estrategia personal que, creo, me sirvió mucho para hacer una buena práctica y recibir la oferta de trabajo, fue la de haberme entrevistado con el gerente del proyecto, al menos una vez cada seis meses para recibir consejos y recomendaciones que me permitieran mejorar mi desempeño. Cada entrevista era un momento muy especial, me sentía un poco mal por mis torpezas o errores pero salía feliz de aprender o por ser felicitada.
Al fin y al cabo, alcanzar nuestros sueños también requiere que tengamos indicadores de desempeño, para saber si lo estamos haciendo bien o mal, que mantengamos presentes nuestras metas siguientes, que estemos atentos a cómo va cambiando la situación y que recibamos retroalimentación adecuada. 

Ajustar  


No obstante, no habría llegado a liderar este equipo si no hubiera hecho muchos cambios durante mi práctica; cambios tan simples como ajustar el horario para estudiar y practicar, para hacer ejercicio, para estar con mis amigas de la Universidad, etc. Y cambios tan radicales, como enfrentarme a situaciones desconocidas, utilizar tecnologías basadas en inteligencia artificial y realizar experimentos verdaderamente arriesgados. 

Sistema de control ejecutivo  


Un profesional senior del instituto, que trabaja en el Laboratorio de Neurología, alguna vez me dijo que la posibilidad de que hagamos nuestros sueños realidad depende de nuestro “Sistema de Control Ejecutivo”, es decir, de la manera como logremos articular el ciclo de mejoramiento continuo con cuatro dominios de las funciones ejecutivas de nuestro cerebro: establecimiento de objetivos, control atencional, flexibilidad cognitiva y procesamiento de información.
¿Cómo se traducen esos cuatro dominios? Para que no te suene muy raro, simplemente es:
  1. Mostrar iniciativa, anticipar los eventos, formular objetivos y desarrollar los pasos necesarios para lograr los objetivos. 
  2. Atender de manera selectiva los eventos específicos que tiene relación, favorable o desfavorable, con nuestros objetivos. 
  3. Cambiar las rutinas cuando sea necesario, aprender de nuestro entorno, ensayar estrategias alternativas, pasar a nuevas actividades, hacer multitarea y memorizar información relevante. 
  4. Pensar con rapidez, a la par que realizamos nuestras tareas, y ser eficientes en la solución de problemas y en la culminación de nuestras tareas. 

Tres funciones ejecutivas 


Al fin y al cabo, en la últimas dos décadas los expertos en neuropsicología han evidenciado que las tres funciones ejecutivas que tienen más impacto en el cumplimiento de nuestros proyectos y la realización de nuestros sueños, son: el control inhibitorio, la flexibilidad de nuestra atención y la actualización de nuestra memoria de trabajo.
Dicho en otras palabra, en todo el camino que recorremos desde que tenemos un deseo o un sueño, hasta que lo hacemos realidad, es necesario que:
1. Elijamos nuestras conductas,
2. Seamos capaces de cambiar, tanto como sea preciso, y
3. Hagamos uso de los conocimientos y recuerdos que sean pertinentes”. 

Quise contar este extenso relato de una de las más importantes investigadoras del momento porque es una lección magistral que podemos aplicar en la estructuración de nuestras iniciativas, la culminación de nuestros proyectos y el logro de nuestros objetivos para que, de verdad, sucedan cosas buenas en nuestra vida. 

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La situación y los personajes son ficticios, con el propósito de ilustrar herramientas conceptuales y administrativas.


sábado, 9 de mayo de 2020

La alquimia de nuestra propia humanidad

El bienestar es nuestra piedra filosofal. 


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Salud, riqueza y eterna juventud animaron a los alquimistas a encontrar la piedra filosofal. ¡Qué bueno sería encontrarla en estos tiempos de pandemia! 

El mundo necesita el arte de curar las enfermedades, transformar cualquier metal en oro y plata y devolvernos la esperanza de un mundo mejor. 

¿Qué has aprendido de la cuarentena?, ¿En qué debes cambiar?, ¿Cómo estás cambiando? 

El lenguaje popular evoca la promesa de los alquimistas con tres palabras mágicas “¡salud, dinero y amor!, pero seguimos sin encontrar la piedra filosofal… O, ¿sí? 

«La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades», declararon los representantes de 61 Estados en el Preámbulo de la Constitución de la Organización Mundial de la Salud el 22 de julio de 1946. Una definición que parece albergar el ideal de la eterna juventud y la inmortalidad, sustentada en la compasión, la esperanza y la voluntad de renacer. 

En ese momento, Europa, la Unión Soviética y gran parte del mundo, lloraban por las enfermedades de la posguerra, la destrucción de la riqueza de las naciones y la muerte de la generación más joven. 

Hoy, ante un panorama similar de desastre mundial, miles de muertes por el Covid-19, la amenaza de contagio para la mayoría de la humanidad y el temor de insospechadas secuelas para quienes se recuperen, parece que viviéramos el mismo espíritu de solidaridad que impulsó la constitución de la OMS. 

La invaluable y sacrificada labor de todos los profesionales de la salud, la ayuda económica llegando a personas que habían sido olvidadas por la sociedad, la capacidad de muchos negocios para reinventarse en medio de la crisis, las etiquetas de responsabilidad colectiva frente al cuidado de los más vulnerables y la disposición a compartir los avances de la ciencia contra ese enemigo común, son ejemplos de este espíritu solidario. 

Como humanidad estamos expuestos, en vivo y en directo, a una pavorosa prueba: sólo somos una especie más en la naturaleza y nuestra existencia depende de nuestra capacidad para mutar antes, y mejor, que las especies que nos amenazan. 

Muchos siglos atrás y hasta hace 500 años, cientos de pensadores en la antigua Grecia, en el mundo árabe y en Europa, dedicaron sus vidas a descubrir los misterios de la naturaleza y encontrar la misteriosa piedra filosofal. 

Con la incertidumbre de lo que ha de venir, invitamos a uno de los últimos alquimistas a tomarse un café con nosotros. 

Paracelso, gracias por atender nuestra invitación. Con su experiencia en pleno siglo XVI, ¿cómo podremos combatir y ganar esta guerra contra el Covid-19? 

El médico debe ser el auxiliar de la naturaleza, no su enemigo. Lo digo porque la naturaleza es el gran médico y el hombre posee a éste en sí mismo. 

¿Qué hace, entonces, el médico? 

Es médico quien sabe de lo invisible, de lo que no tiene nombre ni materia, y sin embargo, tiene su acción. 

¿Y cuál es esa acción suya como médico? 

Cumplir la promesa que hice desde joven. 

¿De qué promesa estamos hablando? 

Ejercer mi medicina y no apartarme de ella mientras Dios me consienta ejercerla, y refutar todas las falsas medicinas y doctrinas. Después, amar a los enfermos, a cada uno de ellos más que si de mi propio cuerpo se tratara. No cerrar los ojos, y orientarme por ellos, ni dar medicamentos sin comprenderlo ni aceptar dinero sin ganarlo. 

¿Y, en medio de todo, dónde queda la alquimia? 

Muchos han dicho que la alquimia es para fabricar oro y plata. Para mí, no es tal propósito sino considerar solo la virtud y el poder que puede haber en las medicinas. 

¿Entonces, desarrollaremos medicinas y vacunas efectivas para controlar la pandemia? 

¡Sí, claro! Pero deben tener en cuenta que todas las sustancias son venenos, no existe ninguna que no lo sea. Sólo la dosis adecuada diferencia un veneno de un remedio. 

El tiempo se nos acababa y Paracelso tenía que volver a sus investigaciones. Nos despedimos con la sensación de que la humanidad siempre ha estado amenazada a lo largo de toda su historia y que ahora debemos sintonizarnos nuevamente con nuestra responsabilidad común: “Que no sea de otro, quien puede ser dueño de sí mismo”, como él dijo al despedirse con una venia. 

Tomar en serio nuestra existencia, no como un hecho individual sino como un propósito colectivo, y garantizar una mejor vida para todas las personas, es la condición que nos permitirá mutar de manera inteligente y sobrevivir, tal vez, por muchas más generaciones. 

En ésta, nuestra guerra declarada contra un enemigo invisible y letal, el mundo sigue necesitando una visión ideal y, ojalá no imposible, que nos guíe en la reconstrucción social y económica de nuestra sociedad, con un proyecto global equitativo y sostenible donde haya espacio para el bienestar de todas las especies. 

Tal vez, por eso mismo, porque funciona como una versión moderna de la piedra filosofal con su promesa de “completo bienestar”, la definición de salud no ha sido modificada desde 1947. 

Llegó la hora de transmutar no el cobre en oro o plata, sino nuestro propio proyecto de vida y de humanidad, para lograr sobrevivir esta pandemia, lograr el bienestar de todos, alcanzar la sabiduría y, tal vez, ¡conquistar la eterna juventud! 

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sábado, 2 de mayo de 2020

Guía del Hada buena para dormir cien años

Lista de chequeo




(Puedes descargar un PDF con el vínculo al final de esta publicación)

Basada en la publicación ¡La Bella Durmiente tuvo insomnio!

Estar bien despierto


  • Levántate temprano, con los primeros rayos de sol. 
  • Corre las cortinas y abre las ventanas de tu habitación. 
  • Haz ejercicio en la mañana o en la tarde, pero no antes de dormir. 
  • Toma el sol o, por lo menos, recibe la luz solar. 
  • Elige las opciones que te permiten solucionar los problemas durante el día. 
  • Ten contacto con las personas que quieres o aprecias. 
  • Estudia o aprende nuevas competencias. 
  • Cuida tu peso, comiendo con moderación. 
  • Pide ayuda cuando la necesites. 

Los secretos del tiempo


  • Haz siesta, si la necesitas, máximo de 25 minutos. 
  • Ten un horario para las comidas. 
  • Evita el consumo de café y tabaco las seis horas antes de dormir. 
  • Evitar comidas pesadas, grasosas o muy condimentadas, las cuatro horas antes de dormir. 
  • Ten un horario de acostada y levantada todos los días. 
  • Duerme entre 7 y 8 horas en la noche, ni más ni menos. 

Los secretos del espacio 


  • Mantén limpia y ordenada tu habitación durante el día. 
  • Abre ventanas en el día para ventilarla. 
  • Cerciórate de que la temperatura adentro sea confortable. 
  • Utiliza la cama sólo para dormir o para compartir en pareja. 
  • Usa el celular o el computador personal en modo noche. 
  • Usa luces tenues mientras va a dormir. 
  • Apaga el celular, el computador y el televisor. 
  • Déjalos por fuera de la habitación o lejos de la cabecera. 

Recuerda que el sueño reparador es el resultado de tu funcionamiento diurno, tanto en lo que se refiere a una buena higiene del sueño como al manejo de tus necesidades psicológicas, la frustración y el estrés.

Descarga tu PDF con la Lista de chequeo para dormir bien

¡La Bella Durmiente tuvo insomnio!

Guía del Hada Buena para dormir (como) cien años.


(Al final, hay un video de esta publicación) 

Como no había sido invitada a celebrar el nacimiento de la primogénita en el palacio, el Hada decidió vengarse con un hechizo: la princesa moriría al pincharse un dedo cuando cumpliera quince años. 

¿Qué te ayuda a dormir bien?, ¿Qué haces en caso de insomnio?, ¿Cómo puedes mejorar tu sueño? 

Un amigo me llamó para pedirme algunos consejos para dormir bien. Me dijo: “Tú sabes que en estos días, todo el mundo nos está diciendo qué tenemos que hacer durante el día…, pero con tanta incertidumbre, ¡ya no puedo dormir bien! 

Llamar a un amigo

Como no soy especialista en el tema, resolví llamar a una experta; marqué su número y me contestó el Hada Buena de la Bella Durmiente. La misma que cambió el hechizo de la princesa y le permitió no morir, como lo había decidido el Hada Mala, sino dormir cien años para despertar el beso del príncipe que la habría de encontraría igualmente joven en el palacio encantado. 

Cuando me contestó, le dije: “Un amigo sabe que los tres pilares de la vida saludable son la alimentación, el ejercicio físico y el sueño… Como no está pudiendo dormir bien, él está muy preocupado… Nadie puede subirse en una silla de sólo dos patas…”. 

El insomnio de La Bella Durmiente

Con mucha amabilidad ella me contó lo que yo no sabía. 
"Para mi sorpresa, cuando todos se durmieron en el palacio, creció el frondoso bosque a su alrededor, se apagó el fuego en la chimenea y se calló el agua en la fuente, La Bella Durmiente no lograba conciliar el sueño, ¡tenía insomnio!". 
El Hada Buena no encontraba qué hacer:
“¡La Bella Durmiente no puede pasar cien años despierta! 
¡Estaré hecha una ruina cuando aparezca el príncipe! –clamó la pobre princesa–. Hada madrina, ¡tienes que hacer algo!”. 

La interrumpí suavemente: “Lo mismo le está pasando a mi amigo. ¿Qué le puedo decir?” 

La varita mágica

El Hada Buena comprendió mi intención y con su dulce voz me dijo: 

“Dile que el sueño es lo que sigue a la vigilia, como la noche sigue al día”. 

“¿Qué quieres decir con eso?”, pregunté. 

“Que su sueño va a mejorar si se prepara durante el día para dormir”. 

“¿Podrías explicarme un poco mejor eso, por favor?” 

“Claro, con mucho gusto: para dormir bien en la noche, él tiene que estar bien despierto durante el día”. 

Estar bien despierto

Me pareció que el Hada Buena estaba diciendo lo mismo con otras palabras, pero ella continuó: 

“Para estar bien despierto, dile a tu amigo: Que se levante temprano, con los primeros rayos de sol. Que corra las cortinas y abra las ventanas de su habitación. Que haga ejercicio en la mañana o en la tarde, pero no antes de dormir. Que tome el sol o, por lo menos, se exponga a la luz solar. Que elija las opciones que le permiten solucionar los problemas durante el día. Que tenga contacto con las personas que quiere o aprecia. Que estudie o aprenda nuevas competencias. Que cuide su peso, comiendo con moderación. Que pida ayuda cuando la necesite”. 

“¿Y eso es todo? Quiero decir si eso es suficiente para que él pueda dormir bien?” 

“No, tu amigo tiene que aprender los secretos del tiempo y del espacio”. 

Los secretos del tiempo

“Para que el tiempo sople a su favor, tu amigo debe: Hacer siesta, si la necesita, máximo de 25 minutos. Tener un horario para las comidas. Evitar el consumo de café y tabaco las seis horas antes de dormir. Evitar comidas pesadas, grasosas o muy condimentadas, las cuatro horas antes de dormir”. Tener un horario de acostada y levantada todos los días. Dormir entre 7 y 8 horas en la noche, ni más ni menos". 

Los secretos del espacio 

“Todo se refiere a preparar la habitación donde va a dormir. Tu amigo debe: Mantenerla limpia y ordenada durante el día. Abrir ventanas en el día para ventilarla. Utilizar la cama sólo para dormir o para compartir en pareja. Cerciorarse de que la temperatura adentro sea confortable. Usar el celular o el computador personal en modo noche. Usar luces tenues mientras va a dormir. Apagar el celular, el computador y el televisor. Dejarlos por fuera de la habitación o lejos de la cabecera". 

Tomé nota de todo lo que me dijo el Hada Buena y reflexioné acerca de que el sueño reparador es el resultado de nuestro funcionamiento diurno, tanto en lo que se refiere a una buena higiene del sueño como al manejo de nuestras necesidades psicológicas, la frustración y el estrés. 

Para los curiosos, mi amigo siguió las instrucciones del Hada Buena como una lista de chequeo y aplicó los correctivos necesarios. Desde esa misma noche, no se ha vuelto a despertar… Quiero decir, durante la noche. De hecho, se siente mucho mejor. 

Si quieres utilizar la Lista de chequeo completa para dormir bien, haz clic en el vínculo que te indico aquí

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Las medidas de higiene para el sueño están basadas en: 
https://durmiendobien.com/medidas-de-higiene-del-sueno/ de la Doctora Sandra Zabala Parra 

La conversación con el Hada Buena ha sido inspirada por el cuento “El insomnio de la Bella Durmiente”, de Rocío Sanz en https://www.cuatrogatos.org/docs/ficcion/ficcion_118.pdf, del cual se he tomado dos expresiones.